John Dee y la aparición de "Cristian Rosencreutz"

La palabra "rosacruz" se deriva del nombre de "Cristián Rosencreutz" o "Rosa Cruz". Los llamados "manifiestos rosacruces" son dos pequeños folletos u opúsculos, publicados por primera vez en Cassel en 1614 y 1615, cuyos largos títulos se pueden abreviar respectivamente a Fama y Confessio(1).El protagonista de estos manifiestos es un cierto "Padre C.R.C." o “Cristián Rosencreutz”, de quien se dice que fundó una orden o fraternidad, ahora restablecida, a la cual se invita en ellos, a que los demás se afilien. Estos manifiestos suscitaron un inmenso interés, y en 1616 una tercera publicación aumentó el misterio. Se trataba de un extraño romance alquímico y cuyo título alemán puede traducirse como Las bodas químicas de Cristián Rosencreutz. El héroe de estas Bodas químicas también parece tener relación con una especie de orden cuyos símbolos son una cruz y unas rosas, todas ellas rojas.

El autor de este romance seguramente fue Juan Valentín Andreas. Los manifiestos sin duda alguna tienen relación con Las bodas químicas, aunque probablemente no son obra de Andreas, sino de otra persona o personas desconocidas.

¿Quién era este “Cristián Rosa Cruz” que aparece por primera vez en estas publicaciones?. Las mistificaciones y leyendas tejidas alrededor de este personaje y de su orden son innumerables, pero aquí vamos a tratar de llegar a él por un camino muy novedoso. Empecemos este capítulo con el problema más fácil: ¿quién era Juan Valentín Andreas?

Nacido en 1586, Juan Valentía Andreas era originario de Würtemberg, el estado luterano colindante con el Palatinado. Su abuelo fue un distinguido teólogo luterano que a veces ha sido llamado “el Lutero de Würtemberg”. La principal inspiración de su nieto Juan Valentía fue el interés en la situación religiosa por entonces reinante, y por ello también se hizo pastor luterano, pero interesado liberalmente en el calvinismo. A pesar de los innumerables desastres de que fue testigo, Juan Valentín nunca perdió la esperanza, durante toda su vida, de que la cuestión religiosa fuera resuelta definitivamente. Todas sus actividades, tanto de pastor luterano devoto e interesado en lo social, como su empeño en divulgar las fantasías “rosacruces”, fueron expresión de esta esperanza. Además, Andreas era un escritor de valor, cuya imaginación recibió la influencia de los actores ingleses viajeros. Poseemos una información completa y auténtica sobre los primeros años de su vida y las influencias que recibió, ya que escribió su autobiografía(2).

En ella relata que a la edad de quince años, en 1601, su madre viuda lo llevó a Tubinga para que estudiara en esa famosa universidad würtemberguesa. Siendo estudiante allí, nos dice, hizo sus primeros pinitos juveniles como escritor hacia los años de 1602 y 1603, cuando entre otras cosas compuso dos obras de teatro sobre los temas de “Ester” y “Jacinto”, que según declara escribió “emulando a los actores ingleses”, y una obra intitulada Bodas químicas, calificada por el mismo despectivamente de ludibrium, o sea una ficción o farsa de muy escaso valor(3).

A juzgar por las Bodas químicas de Andreas que han llegado hasta nosotros, o sea la obra publicada en 1616 cuyo protagonista es Cristián Rosencreutz, aquella primera versión del tema quizá fue una obra de simbolismo alquímico, en la que el tema del matrimonio representaba los procesos alquímicos. No puede haber sido la misma obra que se publicó luego en 1616, porque ésta contiene referencias a los manifiestos de 1614 y 1615, al Elector Palatino, a la corte de éste en Heidelberg y a su matrimonio con la hija de Jacobo I. La primera versión de las Bodas químicas, desaparecida, tiene
que haber sido corregida y puesta al día para su publicación en 1616, aunque, a pesar de ello, la esencia de la obra quizá ya estaba presente en aquella vieja versión perdida.

Poseemos datos suficientes para tratar de identificar con bastante exactitud los acontecimientos sobrevenidos y las influencias ejercidas en Tubinga durante la época en que Andreas era allí estudiante, y que le inspiraron la composición de aquellas primeras obras.

En Würtemberg reinaba el duque Federico I, alquimista, ocultista y anglófilo entusiasta, cuya pasión principal de toda su vida fue celebrar una alianza con la reina Isabel y obtener la Orden de la Jarretera. Había visitado Inglaterra varias veces con estos objetivos en mente, y según parece era un personaje de gran relevancia(4). La reina lo llamaba “primo Mumpellgart”, su apellido de familia, y mucho se ha discutido si las crípticas referencias que Shakespeare hace, en Las alegres comadres de Windsor, al “cosen garmombles” y a los caballos alquilados en la Posada de la Jarretera por los miembros del séquito de un duque alemán, aluden a Federico de Würtemberg(5). La reina accedió en 1597 a que se le eligiera miembro de la Orden de la Jarretera, pero la ceremonia de su investidura no se celebró sino hasta noviembre de 1603, cuando en Stuttgart, su propia capital, una embajada especial de Jacobo I le confirió las insignias correspondientes.

De esta manera, Jacobo I hizo un gesto en el primer año de su reinado que pareció indicar su voluntad de continuar la política isabelina de alianza con las potencias protestantes de Alemania, aunque años más tarde defraudaría las esperanzas a que con ello dio lugar. Sin embargo, en 1603, en Würtemberg, el reinado de un nuevo monarca en Inglaterra parecía presentar magníficos auspicios para las esperanzas de los alemanes, y por ello hubo grandes manifestaciones de entusiasmo ante la embajada que llegó para conferir la Jarretera al duque, y ante los actores ingleses que la acompañaban.

E. Cellius, en el relato en latín publicado en Stuttgart en 1605, describe la ceremonia de la investidura celebrada en la capital würtemberguesa y las festividades con que fue acompañada. Una parte de este relato es citado, en traducción al inglés, por Elías Ashmole en su historia de la Orden de la Jarretera(6).

Las procesiones de los oficiales ingleses de la Jarretera, que llevando las insignias de la orden se dirigían solemnemente a tomar su lugar junto a los dignatarios alemanes, hicieron una brillante impresión. El duque se presentó espléndidamente adornado de joyas de las que irradiaba una “brillante mezcla de diversos colores”(7). Uno de los oficiales ingleses de la orden era Robert Spenser el cual, según Cellius, era pariente del poeta(8). El aspecto interesante de esta observación es que en Stuttgart se tenían noticias de Spenser, y quizá se conocía su Reina de las hadas.

Así pues, magníficamente vestido y enjoyado, el duque hizo su entrada a la iglesia en la que, al compás de solemne música, se le dio la investidura de la orden. Después del sermón se reanudó la música, producida por “las voces de dos niños vestidos de blanco y con alitas de ángeles, que estaban de pie uno frente al otro”.

Cuando los asistentes regresaron al palacio, tomaron parte en la fiesta de la Jarretera, banquete que duró hasta las primeras horas del día siguiente. Cellius da ciertos detalles sobre esta fiesta que no fueron citados por Ashmole, entre otros la mención de que una parte de las diversiones consistió en la presentación de “músicos, cómicos, trágicos y habilísimos actores ingleses”. Los músicos ingleses dieron un concierto, en combinación con sus colegas würtembergueses, y los actores ingleses aumentaron el regocijo del banquete con la presentación de sus dramas, uno de los cuales fue la Historia de Susana, actuada “con tal arte de acción histriónica y con tal destreza” que se les aplaudió con entusiasmo y se les recompensó generosamente(9).

En los siguientes días, los ingleses fueron conducidos a visitar algunos de los principales lugares del ducado, entre ellos la Universad de Tubinga, “donde se les agasajó con comedias, música y otros deleites”.

Seguramente, la visita de esta embajada especial y de los actores que la acompañaban fue un acontecimiento inmensamente estimulante e interesante para la imaginación del joven estudiante de Tubinga Juan Valentín Andreas. Su obra Bodas químicas de 1616 está llena de brillantes descripciones de ricas ceremonias y fiestas de una cierta orden (o órdenes), y contiene episodios fascinantes sobre representaciones teatrales. Como producto artístico es más comprensible si se le considera resultado de una influencia inglesa, tanto dramática como ceremonial, que Andreas recibió en sus primeros años y que se combinó para inspirarle la creación de una obra de arte, nueva, original y llena de imaginación.

En 1604, un año después de la ceremonia de la Jarretera, fue dedicada al duque de Würtemberg una obra muy curiosa, la Naometría de Simón Studion, cuyo manuscrito inédito se encuentra en la Biblioteca del Estado de Stuttgart(10). Se trata de una composición apocalíptico-profética de enorme extensión, en la que, por medio de una intrincada numerología basada en las descripciones bíblicas de las medidas del templo de Salomón y de enmarañados razonamientos sobre fechas importantes de la historia bíblica y europea, se hacen profecías sobre las fechas futuras en que tendrán lugar ciertos acontecimientos.

El autor se interesa especialmente en las fechas significativas de la vida de Enrique de Navarra, y toda la composición parece pretender reflejar una alianza secreta entre Enrique, ya para entonces rey de Francia, Jacobo I de la Gran Bretaña y el duque Federico de Würtemberg. Esta supuesta alianza (de la que no hemos encontrado confirmación en ninguna otra fuente) es descrita de manera sumamente circunstancial; el manuscrito comprende también varias páginas de una música que debe cantarse con versos en que se exalta la eterna amistad del Lis (el rey de Francia), el León (Jacobo de la Gran Bretaña) y la Ninfa (el duque de Würtemberg).

Según lo dicho por Simón Studion, pues, parecería que en 1604 existía una alianza secreta entre Jacobo, Würtemberg y el rey de Francia, quizá consecuencia del rapprochement logrado el año anterior por medio de la ceremonia de la Jarretera. Nos encontramos todavía en los primeros años del reinado de Jacobo I, cuando aún continuaba la política de alianzas del reinado precedente y actuaba de acuerdo con Enrique de Navarra, ya convertido en rey de Francia.

La Naometría es un ejemplo curioso de la manía de hacer profecías con base en la cronología, que es una obsesión característica de aquella época. Con todo, contiene un relato muy interesante y aparentemente real de un hecho que, según se dice, tuvo lugar en 1586. Según el autor de la Naometría, el 17 de julio de 1586 se celebró en Luneburg una reunión de “unos príncipes y electores evangélicos” con los representantes de los reyes de Navarra y Dinamarca y de la reina de Inglaterra, cuyo objeto supuestamente fue la constitución de una liga “evangélica” de defensa contra la Liga Católica (que por entonces estaba muy activa para impedir que Enrique de Navarra ascendiera al trono de Francia). Esta liga recibió el nombre de Confoederatio Militae Evangélica.

Ahora bien, según algunos de los primeros investigadores del misterio rosacruz, la Naometría de Simón Studion y la “Milicia Evangélica” que describe son una fuente básica del movimiento rosacruz(11). A.E. Waite, quien ha examinado el manuscrito en cuestión, opinó que el dibujo que representa burdamente una rosa con una cruz en el centro y que figura en la Naometría es el primer ejemplo de simbolismo de la rosa y la cruz(12).

No podemos declararnos totalmente convencidos de la importancia de esta supuesta rosa, pero la idea de que el movimiento rosacruz tuvo sus raíces en una unión de personas que de alguna manera simpatizaban con el protestantismo, formada para contrarrestar la Liga Católica, no contradice la interpretación que presentaremos más adelante.

La fecha de formación de esta “Milicia Evangélica”, 1586, nos lleva al reinado de Isabel de Inglaterra, al año de la intervención de Leicester en los Países bajos y de la muerte de Philip Sidney, y a la idea de fundar una Liga Protestante, sostenida con tanto entusiasmo por Sidney y por Juan Casimiro del Palatinado.

Los problemas planteados por Simón Studion y su Naometría son demasiado complejos para que nos podamos referir aquí a ellos detalladamente, pero nos inclinamos a pensar que este manuscrito de Stuttgart sin duda es de gran importancia para quienes estudian el misterio rosacruz. Esta opinión encuentra su fundamento más sólido en el hecho de que Juan Valentín Andreas indudablemente conocía la Naometría, porque la menciona en su obra Turris Babel(13), publicada en 1619. Andreas no se interesa en las fechas antiguas mencionadas en esta obra, sino en los acontecimientos futuros, en
sus profecías. Simón Studion insiste con mucho énfasis en que el año de 1620 (no olvidemos que esto lo escribió en 1604) será sumamente importante, porque terminará el reinado del Anticristo con la caída del Papa y de Mahoma. Este derrumbe continuará en los siguientes años, y hacia 1623 dará principio el milenio. Es muy obscuro lo que Andreas dice acerca de las profecías de la Naometría, que relaciona con las del Abad Joaquín, santa Brígida, Lichtenberg, Paracelso, Postel y otros illuminati.

Sin embargo, no es imposible que profecías de esta clase en realidad influyeran sobre el curso de los acontecimientos históricos, y que hayan coadyuvado a que el Elector Palatino y sus entusiastas partidarios tomaran la temeraria decisión de aceptar la corona de Bohemia, en la creencia de que el milenio era inminente.

Los obscuros movimientos que se vislumbran al estudiar al duque de Würtemberg, la Jarretera y los misterios de la Naometría pertenecen a los primeros años del siglo, cuando se estaba formando en Alemania una Unión Protestante que según se creía sería apoyada por los reyes de Francia y de Inglaterra. En aquellos primeros años Jacobo I parecía ver con simpatía dichos movimientos, pero el asesinato del rey de Francia en 1610, en vísperas de iniciar una importante intervención en Alemania, acabó con las esperanzas de los activistas durante algún tiempo y alteró el equilibrio de los asuntos de Europa. No obstante esto, Jacobo I pareció estar decidido a llevar adelante su antigua política, y en 1612 se afilió a la Unión de Príncipes Protestantes, cuyo jefe era por entonces el joven Elector Palatino; ese mismo año concertó el matrimonio de su hija Isabel con Federico, que fue celebrado con gran pompa en 1613 y que parecía ser una promesa del apoyo británico al jefe de la Unión Protestante.

Ahora bien, en el momento más feliz de la alianza, antes de que Jacobo I diera señales de querer zafarse de ella, el enérgico Cristián de Anhalt emprendió la tarea de convertir al Elector Palatino en el jefe ideal de las fuerzas antihabsbúrguicas de Europa.

Otros personajes que anteriormente despertaban esperanzas habían desaparecido: Enrique de Francia había sido asesinado y Enrique, príncipe de Gales, había muerto. El único que quedaba era el Elector Palatino.

Generalmente se creyó que el responsable de la desgraciada aventura de Federico en Bohemia era Cristián de Anhalt, y contra él se dirigió principalmente la propaganda enemiga a raíz del desastroso fracaso(14). Tenía muchas relaciones en Bohemia, y, según parece, los rebeldes de ese país fueron influidos por él para ofrecer la corona a Federico.

La figura del consejero representó una influencia importante y dominante en los años en que se estaba gestando la aventura bohemia, y por ello es esencial detenernos a observar cuáles eran sus intereses y la naturaleza de las relaciones que tenía en Bohemia.

Desde el punto de vista teológico, Cristián de Anhalt era un calvinista entusiasta, pero al igual que muchos de los príncipes protestantes alemanes de su época participó intensamente en movimientos místicos y paracelsianos.

Fue mecenas de Oswald Croll, cabalista, paracelsista y alquimista, y sus relaciones en Bohemia eran de la misma especie. Fue amigo íntimo de Peter Wok de Rosenberg(15), o Rozmberk, rico noble bohemio dueño de grandes latifundios situados en el sur de Bohemia, cerca de Trebona, que era un liberal de vieja estampa rodolfina y mecenas de alquimistas y ocultistas.

Las amistades que Cristián de Anhalt tenía en Bohemia eran tales, que seguramente lo hicieron entrar a una esfera en la que era constante la corriente de influencias venidas de Inglaterra, surgida a raíz de la visita que John Dee y su colaborador Edward Kelley hicieron a Bohemia. Como se sabe, en 1583 Dee y Kelley se encontraban en Praga, cuando el primero se dirigió a esa ciudad para tratar de interesar al emperador Rodolfo II en su ambicioso misticismo imperialista y en su vasta gama de estudios. Las características de la obra de Dee se conocen mejor actualmente gracias al reciente libro de Peter French. Dee, cuya influencia en Inglaterra fue de una importancia muy profunda, y quien había sido maestro de Philip Sidney y sus amigos, logró formar en Bohemia un círculo de discípulos (aunque hasta el momento tenemos pocos medios de estudiar este fenómeno). Posiblemente el principal centro desde el cual irradió la influencia de Dee en Bohemia fue Trebona, donde él y Kelley establecieron su base después de su primera visita a Praga(16).

Dee vivió en Trebona, huésped de Villem Rozmberk, hasta 1589, año en que regresó a Inglaterra. Villem Rozmberk era el hermano mayor de Peter, el amigo de Cristián de Anhalt que heredó las tierras de Trebona a la muerte de su hermano(17). Considerando las inclinaciones mentales de Cristián de Anhalt y la naturaleza de sus interés, podemos estar seguros de que recibió la influencia de Dee, además de que es probable que las ideas y conceptos originalmente producidos por este filósofo isabelino inglés hayan sido empleadas por el consejero para fomentar en Bohemia la fama del Elector Palatino como un príncipe que disponía de los maravillosos recursos de apoyo de la influencia inglesa.

Desde mucho antes, la influencia de Dee se había propagado por Alemania, partiendo de Bohemia. Según los datos que sobre Dee da Elías Ashmole en su Theatrum Chemicum Britannicum (1652), en el viaje que hizo Dee en 1589 por Alemania, habiendo regresado de Bohemia a Inglaterra, causó bastante sensación, pues pasó cerca de los territorios donde veinticinco años más tarde surgiría el movimiento rosacruz.

El Landgrave de Hesse trató a Dee con gran cumplimiento, y éste, para corresponderle, “le regaló doce caballos húngaros que para el viaje había comprado en Praga(18)”. en aquella fase de su viaje de regreso, Dee también estableció contacto con su discípulo Edward Dyer (quien había sido el mejor amigo de Philip Sidney), el cual se dirigía a Dinamarca en calidad de embajador y quien “un año antes había estado en Trebona, desde donde a su regreso había llevado cartas del Doctor (Dee) para la reina Isabel”(19). Dee debe haber causado una fuerte impresión en aquellos lugares, tanto como hombre inmensamente erudito como por tener en sus manos asuntos de gran importancia.

Ashmole afirma que el 27 de junio de 1589, estando en Bremen, Dee recibió la visita de “aquel famoso filósofo hermético, el doctor Enrique Khunrath de Hamburgo”(20)

En realidad, la influencia de Dee es evidente en la extraordinaria obra de Khunrath titulado Anfiteatro de la Eterna Sabiduría, publicada en Hannover en 1609(21). El símbolo “monas” de Dee, o sea el complejo símbolo expuesto en su Monas hieroglyphica (obra publicada en 1564 y dedicada al emperador Maximiliano II) que expresa su forma personal de filosofía alquimista, aparece en una de las ilustraciones del Anfiteatro, y en el texto Khunrath menciona tanto la obra de Dee Monas como sus Aforismos(22). El Anfiteatro de Khunrath constituye el lazo que une la filosofía influida por Dee con la de los manifiestos rosacruces. En la obra de Khunrath hallamos ya la fraseología característica de los manifiestos, el eterno énfasis entre macrocosmos y microcosmos y la insistencia en que la magia, la cábala y la alquimia se combinan de alguna manera para formar una filosofía religiosa que promete una nueva aurora para la humanidad.

Vale la pena examinar los grabados simbólicos que figuran en el Anfiteatro de la Eterna Sabiduría, que nos servirán de introducción visual a las imágenes y a la filosofía que encontraremos en los manifiestos rosacruces. La palabra “anfiteatro”, excepto en el título, nunca aparece en el libro, y por ello no podemos menos que suponer que Khunrath quizá con este título trató de expresar el pensamiento de un sistema oculto de memoria mediante el cual presentó visualmente sus ideas. En un grabado aparece una gran cueva con inscripciones en los muros, y a lo largo de ella los adeptos a alguna experiencia espiritual se mueven hacia la luz. Esto muy bien puede haber inspirado las imágenes de la Fama rosacruz. Otro grabado, que representa un alquimista religioso, sugiere conceptos tanto de John Dee como de los manifiestos rosacruces. A la izquierda aparece un hombre que en actitud de intensa reverencia está arrodillado ante un altar en el cual hay símbolos cabalísticos y geométricos, a la derecha hay un gran horno y todos los instrumentos de trabajo del alquimista, y en el centro están amontonados sobre una mesa muchos instrumentos musicales. El escenario general es un gran salón dibujado con todos los recursos de la perspectiva moderna, lo cual revela el conocimiento de las artes matemáticas que en el Renacimiento eran inseparables de la arquitectura. Este grabado es una expresión visual de la clase de concepto resumido por John Dee en su Monas hieroglyphica, combinación de las disciplinas cabalísticas, alquimistas y matemáticas por medio de las cuales el adepto creía poder alcanzar tanto una comprensión profunda de la naturaleza como una visión del mundo divino ultranatural.

El grabado en cuestión también podía ser una expresión gráfica de los principales temas de los manifiestos rosacruces, la magia, la cábala y la alquimia, unidos en una visión intensamente religiosa, una de cuyas formas era el estudio religioso de todas las ciencias numéricas.

¿Habría, pues, que buscar la influencia de John Dee en los manifiestos rosacruces? Pues sí, hay que hacerlo, y la encontraremos sin lugar a dudas. Expongamos ahora brevemente los descubrimientos hechos, a reserva de tratarlos con mayor amplitud en capítulos posteriores.

El segundo manifiesto rosacruz, la Confessio de 1615, fue publicada con un pequeño tratado anexo en latín intitulado “Breve consideración de una filosofía más secreta”(23), el cual se basa en la obra de John Dee Monas hieroglyphica, tanto que es, en gran parte, una cita literal de dicha obra. La “Breve consideración” están indisolublemente ligada con el manifiesto rosacruz que la sigue, la Confessio, y ésta a su vez está también indisolublemente ligada con el primer manifiesto, la Fama, de 1614, cuyos temas repite. Resulta pues evidente que la “filosofía más secreta” es la filosofía de John Dee, tal como está resumida en Monas hieroglyphica.

Además, las Bodas químicas que Juan Valentín Andreas publicó en 1616, en que los temas de los manifiestos encuentran una expresión romántica y alegórica, tienen en la carátula el símbolo “monas” de Dee, que se repite en el texto junto al poema con que se inicia la alegoría(24). Consecuentemente, es indudable que en el movimiento que produjo estas tres publicaciones rosacruces hay que ver un movimiento originado en última instancia por John Dee, cuya influencia puede haber llegado de Inglaterra a Alemania por medio de las relaciones que el Elector Palatino tenía con la primera; luego se propagó desde Bohemia, donde en años anteriores Dee había realizado su misión de divulgación.

Y ¿por qué razón estas influencias se propagaron de tan extraña manera, por medio de su divulgación en las publicaciones rosacruces? Para intentar dar una primera respuesta a esta pregunta, sobre la cual más adelante se aducirán otros datos, señalemos que las publicaciones rosacruces fueron un producto de los movimientos que, alrededor de la persona del Elector Palatino tenían el objeto de preparar su candidatura al trono de Bohemia. El principal espíritu inspirador de estos movimientos fue Cristián de Anhalt, quien en Bohemia tenía contacto con personas que formaban parte precisamente de los círculos donde la influencia de Dee con seguridad se conocía y fomentaba.

La implicación de esto, extrañamente interesante, es que el movimiento rosacruz fue en Alemania un resultado tardío de la misión efectuada veinte años antes en Bohemia por Dee, cuya influencia se concentró alrededor del Elector Palatino, Federico, como Caballero de la Jarretera, heredó el culto a la caballería inglesa asociado al movimiento, y, como jefe de la Unión Protestante, era la personificación de los elementos con los cuales Cristián de Anhalt pretendía crear ciertas alianzas en Alemania.

Desde el punto de vista político-religioso, el Elector Palatino se vio en una situación que era producto de los acontecimientos de los años precedentes, a la que llegó como el jefe político religioso destinado a resolver los problemas de su tiempo. Durante los años de 1614 a 1619 –que fueron los de la gran efervescencia rosacruz provocada por los manifiestos– el Elector Palatino y su esposa reinaban en Heidelberg, y Cristián de Anhalt tenía en preparación la aventura bohemia.

Esta aventura no fue simplemente un acto político cuyo fin era combatir el poderío de los Habsburgos, sino que también fue la expresión de un movimiento religioso que se había gestado durante muchos años, fortalecido y alimentado por las influencias secretas que se movían por Europa; fue un movimiento que pretendía resolver los problemas religiosos de acuerdo con el sentimiento místico sugerido por la influencia hermética y cabalística.

La extraña atmósfera mística en que vivieron Federico y su esposa, creada por sus entusiastas partidarios, puede percibirse en una estampa publicada en 1613 en Alemania, en la cual aparecen los Electores bañados por los rayos que bajan del Divino Nombre hasta su cabeza. Este grabado quizá fue el primero que circuló en Alemania sobre el tema de Federico e Isabel, y sería seguido por muchos otros. La historia de Federico según los grabados constituye una prueba muy fidedigna de sus relaciones con los movimientos de su tiempo, como será evidente en el siguiente capítulo.


Frances A. Yates

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Notas:

1) Los títulos completos pueden verse en el Apéndice , p. 286.
2) Juan Valentín Andreas, Vita ab ipso conscripta, ed. de F.H. Rheinwald, Berlín, 1849.
3) Andreas, Vita, p. 10. E.K. Chambers, en Elizabethan Stage, I, p. 344 n., observa que Andreas afirmó haber escrito obras de teatro imitando a los actores ingleses.
4) Respecto a la relación de Federico de Würtemberg con Inglaterra, cf. W.B. Rye, England as Seen by Foreigners, Londres, 1865, pp. I ss. Y Víctor von Klarwill, Queen Elizabeth and Some Foreigners, Londres, 1928, pp. 347 ss.
5) Cf. la introducción de H.C. Hart a The Merry Wives of Windsor, edición Arden, 1904, pp. xli-xlvi.
6) Erhardus Cellius, Eques auratus Anglo-Wirtembergicus, Tubinga, 1606; Elías Ashmole, The Institution. Laws and Ceremonies of the most noble Order of the Garter, Londres, 1672.
7) Ashmole, Garter, p. 412.
8) Cellius, Eques auratus, p. 19. Este hecho no se menciona en la versión traducida y abreviada de Cellius hecha por Ashmole.
9) Cellius, Eques auratus, pp. 229-230. Respecto a los actores que acompañaron a la embajada de la Jarretera, cf. E.K. Chambers, Elizabethan Stage, II, pp. 270-271.
10) Württemberg Landesbibliothek, Stuttgart, Cod. theol. 4o. 23, 34. Actualmente el Instituto Warburg ya posee un microfilme de este manuscrito.
11) J.G. Buhle, en Uber den Ursprung … der Orden der Rosenkreuzer und Freyman, Gotinga, 1804, p. 119, afirma que la Naometría de Studion tuvo una fuerte influencia sobre el movimiento rosacruz. Una afirmación semejante se encuentra antes en un relato de Andreas publicado en Württembergisches Repertorium der Literatur, ed. De J.W. Petersen, 1782-1783, III. En su ensayo “Rosicrucians and Freemasons”, 1824, De Quincey repitió lo afirmado por Buhle sobre la Naometría (Thomas de Quincey, Collected Writings, ed. De D. Masson, Edimburgo, 1890, XIII, pp. 399-400). Cf. También A.E. Waite, Brotherhood of the Rosy Cross, pp. 36 ss., 639 ss.; Will-Erich Puckert, Die Rosenkreutzen, Jena, 1928, pp. 38-39.
12) Waite, Brotherhodd, p. 641.
13) Juan Valentín Andreas, Turris Babel sive Judiciorum de Fraternitate Rosaceae Crucis Chaos, Estrasburgo, 1619, pp. 14-15.
14) Los documentos confiscados en Heidelberg a raíz de la caída de la ciudad en 1622 fueron publicados con el objeto de demostrar cuán peligrosas eran las actividades de Cristián de Anhalt. La publicación de esta llamada “Cancillería de Anhalt” tenía la intención de separar de Federico a todos los protestantes alemanes. Cf. Cambridge Modern History, III, pp. 802-809; David Ogg, Europe in the Seventeenth Century, Londres, ed. de 1943, pp. 126 ss.
15) “Desde 1606 [Cristián de Anhalt] estuvo continuamente en contacto con Peter Wok de Rosenberg”; ClausPeter Clasen, The Palatine in European History, p. 23. Clasen considera probable que haya sido el consejero quien sugirió a los bohemios que escogieran como rey a Federico.
16) Peter French, John Dee, pp. 121 ss.
17) El libro de Robert Evans sobre la corte de Rodolfo II, que está por salir, pondrá a nuestro alcance mucho material nuevo sobre la familia Rozmberk y sus relaciones con Dee.
18) Elías Ashmole, Theatrum Chemicum Britannicum, Londres, 1652 (ed. facsimilar de Allen Debus, Johnson Reprint Corporation, 1967), pp. 482-483.
19) Ibíd, p. 483.
20) Ibíd
21) H. Khunrath, Amphitheatrum Sapientiae Aeternae, Hannover, 1609. Ésta no fue la primera edición.
22) Amphitheatrum, p. 6.
23) Véase el título en latín en el Apéndice.
24) Cf. Infra, pp. 72-74.






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