El hombre en el Cosmos

El mundo entero rodea al hombre como el circulo rodea a un punto. De ello se desprende que todas las cosas están referidas a este punto, de forma no diversa a la del corazón de una manzana, que está rodeado y mantenido por el fruto y obtiene de el su alimento... Así el hombre es también un corazón y el mundo su manzana; y como le sucede al corazón de la manzana, así le sucede al hombre en el mundo que le rodea... Cada cosa tiene su propio origen: por una parte en lo eterno, por otra en lo temporal. Y la sabiduría —ya sea la del cielo o la de la tierra— solo se puede alcanzar mediante la fuerza de atracción del centro y del circulo.

Que piense el hombre quien es y lo que tiene y ha de ser de el. Porque la compositio humana es poderosa y forma una unidad desde la pluralidad... El hombre necesita mas que su entendimiento cotidiano para saber lo que el mismo es; solo quien aprende a conocerse a si mismo y sabe de donde viene y quien es prestara mas profunda atención a lo eterno.

Hombre y cielo

Lo que viene de la carne es todo animal y se rige por la naturaleza animal; el cielo tiene poca influencia en eso. Sólo lo que viene del «astro» es lo humano en nosotros; esta abandonado a su acción. Pero lo que procede del espíritu, lo divino en el hombre, fue modelado en nosotros a imagen de Dios, y sobre esto no tienen influencia ni la tierra ni el cielo.

Debes contemplar al hombre como un trozo de Naturaleza encerrado en el cielo. Este te lo muestra pieza a pieza; porque de el está hecho el hombre, y la materia con la que fue creado te mostrará también a que imagen esta hecho... La naturaleza exterior marca la figura de la interior, y si la exterior desaparece, pierde también la interior, porque el exterior es la madre del interior. Así el hombre es como el retrato de los cuatro elementos en un espejo; si se disgregan los cuatro elementos, el hombre se hunde. Si aquello que se encuentra ante el espejo está quieto, descansa también la imagen del espejo. Y así la Filosofía no es otra coca que tan solo el saber y el conocimiento de aquello que tiene su reflejo en el espejo. 

E igual que la imagen del espejo no da a nadie la clave de su ser y a nadie puede darse a conocer, sino que es tan solo un retrato muerto, así es también el hombre en si: no sabría nada de si mismo. Porque el conocimiento procede tan solo de ese ser exterior cuyo retrato en el espejo es.

El cielo es el hombre, y el hombre el cielo, y todos los hombres juntos son el cielo, y el cielo no es más que un hombre. Hay que saber eso para entender por que las cosas son así en un lugar y en otro de otro modo, por que aquí hay un nuevo, allí un viejo y en todas partes tantas cosas distintas. Pero todo esto no... se ve en el cielo, sino en la distribución de las fuerzas actuantes en el... Nosotros los hombres tenemos un cielo, y este está también en cada uno de nosotros en toda su plenitud, indiviso y correspondiente a la naturaleza de cada cual. Por eso cada vida humana sigue su propio curso, por eso fallecimiento, muerte y enfermedad están desigualmente repartidas, según la acción de cada cielo. Porque si el mismo cielo estuviera en todos nosotros, todos los hombres tendrían que estar enfermos al mismo tiempo y sanos al mismo tiempo. No obstante no es así, porque la unidad del Gran Cielo se disolvió en nuestra multiplicidad en los instantes del parto. En cuanto un hijo es concebido, recibe su propio cielo. Si todos los niños fueran dados a luz en el mismo instante, todos llevarían el mismo cielo en si, y su vida seguiría el mismo curso. Así pues, según como se encuentre la bóveda estelar, así se inculcará el cielo interior» del hombre. ¡Un milagro sin igual!

Igual que el firmamento con todas sus constelaciones forma un todo en si mismo, así también el hombre es en si un firmamento poderoso y libre. E igual que el firmamento descansa en si mismo y no es regido por ninguna criatura, tampoco el firmamento del hombre es regido por otras criaturas, sino que es por si, solo y sin atadura de ninguna clase. Porque hay dos clases de lo creado: cielo y tierra son una, el hombre la otra... Todo lo que la ciencia astronómica ha averiguado profunda y ponderadamente mediante la contemplación de los aspectos y de las estrellas... puede ser para vosotros una enseñanza y una ciencia para el «firmamento corporal».


Paracelso


El hombre en el Cosmos El hombre en el Cosmos Reviewed by Yerko Isasmendi on 8:39:00 Rating: 5

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