Mulla Nasruddin


Nasruddin es una figura clásica conocida por todo el Oriente Medio, símbolo de la sapiencia en Persia y Turquia, asociada con los círculos de Derviches, siendo uno de los más ricos y extraños aciertos en la literatura. Hoca o Hodja, significa "maestro", y Nasruddin significa "el asistente en la Fe". Y Nasruddin, que era a la vez sabio e ingenuo, hábil e inocente, nos enseña a resolver numerosos y diversos dilemas de la vida. Sus proverbios se usan para educar a los niños y también a todos los que buscan resolver las complejidades de la existencia.

Sus aventuras compiladas en el manuscrito “Las sutiles incomparables de Nasruddin” para el publico occidental, en muchas ocasiones han pasado por historias disparatadas y absurdas, pero es una realidad indiscutible de las aventuras de Nasruddin es que pueden comprenderse en múltiples niveles; pasando por el chiste, la moraleja y la reflexión, abarcando prácticamente todos los planos del pensamiento.
Ziauddin Sardar nos relata "No se sabe mucho sobre la vida de Hodja. Se dice que vivió en el siglo XIII, aunque algunos estudiosos lo ubican en el siglo XIV o incluso en el XV. Quizás ni siquiera sea importante si Hodja existió de verdad o no. Lo que realmente importa son sus dichos, que están hechos de palabras sencillas y siguen una lógica impecable, que cuentan historias basadas en un sentido común que dificilmente se pueden superar o contradecir: "Allah sea loado, oh, fieles, pues si Él hubiese dado alas al asno, los techos se nos caerían encima". Hodja vivió, si es que vivió, y donde haya vivido, en una época en la cual todo lo que era auténtico era universal, y todo lo que era universal normalmente era anónimo. Así, muchas historias atribuidas a Hodja también aparecen en otras culturas musulmanas: la rechoncha figura con turbante de Hodja no es muy diferente de la del Juha de los cuentos árabes, de la del mullah Dopiza de la India o de la de Bahlul, el sabio bufón de Oriente Medio. "

Se dice que Hodja vivió en tiempos de guerra y turbulencia, cuando Anatolia fue conquistada por Tamerlán. Pero las historias de Hodja no tratan sobre la gloria y la sangre, sino sobre el poder, y cuya importancia minimiza: "¿Cuál es mi vervadero valor?", preguntó una a vez Tamerlán a Hodja. "Unas 20 piezas de oro", respondió Hodja. "¡Imposible! El cinturon que tengo puesto vale 20 piezas de oro", replicó Tamerlán. Hodja asintió con la cabeza: "Eso ya lo tuve en cuenta cuando hice mis cálculos". Hodja también esta interesado en mostrar los privilegios de clase: una historia cuenta que Hodja es invitado a un banquete. Él llega con su ropa de trabajo de todos los días. Nadie le presta atención. Entonces vuelve a su casa, se pone sus ropas más elegantes y un abrigo de piel, y vuelve al banquete. Ahora lo van a recibir a la entrada, lo tratan con gran respeto y le asignan un lugar de privilegio.  Cuando sirven la sopa, Hodja moja la solapa de su abrigo de piel en la sopa y dice "Por favor, toma. ¡Toma, abrigo de piel, toma la sopa!". Los invitados se desconciertan y le preguntan por qué hace eso."El que fue recibido con atención y dignidad fue el abrigo. Así que es el abrigo el que debe comer".


La hipocresía, el fanatismo y las pretensiones de superioridad moral eran desechadas por Hodja con igual franqueza: "Escuchad bien a los que saben. Si alguien os escucha aseguraos de escuchar lo que estáis diciendo". En una historia muy conocida, Hodja propone que todos los argumentos tienen más de un costado: dos hombres que se están peleando le piden a Hodja  que dirima la disputa. Cuando el primer hombre cuenta su versión, Hodja dice: "Tienes razón". El segundo protesta y pide contar su versión; una vez que lo hace, Hodja dice:"Tienes razón". La esposa que escuchaba con atención, interviene: "No pueden tener razón los dos". Hodja replica de inmediato:"Mujer, tu también tienes razón"


En esta entrega de alguna de sus leyendas, me he abstenido de dar explicación a los relatos como es frecuente, dejando esta tarea abierta, esperando que la magia de su lúdica sabiduría toque a cada uno de ustedes.



1 .....................................................

Un vecino encontró a Nasruddin cuando este andaba buscando algo de rodillas.
- ¿Qué andas buscando, Mullah?.
- Mi llave. La he perdido.

Y arrodillados los dos, se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato dijo el vecino:
- ¿Dónde la perdiste?.
- En casa.
- ¡Santo Dios! Y entonces ¿por qué la buscas aquí?.
- Porque aquí hay más luz.

2 ....................................................

Apenas había concluido Nasruddin su alocución cuando un bromista de entre los asistentes le dijo:
- En lugar de tejer teorías espirituales, ¿por qué no nos muestras algo práctico?.

El pobre Nassrudin quedó totalmente perplejo. ¿Qué clase de cosa práctica quieres que te muestre?, le preguntó.

Satisfecho de haber mortificado al mullah y de causar impresión a los presentes, el bromista dijo:

- Muéstranos, por ejemplo, una manzana del jardín del Edén.

Nasruddin tomó inmediatamente una manzana y se la presentó al individuo.

- Pero esta manzana -dijo éste- está mala por un lado. Seguramente una manzana celestial debería ser perfecta.

- Es verdad, una manzana celestial debería ser perfecta -dijo el mullah-. Pero, dadas tus reales posibilidades, esto es lo más parecido que podrás tener a una manzana celestial.

3 .........................................

Mullah Nasruddin vivía en una pequeña villa, en extrema pobreza y solo dedicado a Dios. Él era un carácter muy misterioso, nadie sabía donde había nacido. Todo el mundo se preguntaba si él era un loco o un sabio porque sus maneras eran tan inconvencionales. Su mente estaba tan embebida en las ocupaciones espirituales, que el nunca tomaba tiempo para pensar acerca de sus necesidades materiales. Las deudas se acumulaban y su crédito se evaporaba hasta que eventualmente el no tuvo otra alternativa que vender su morada ancestral.

El vecino de Nasruddin era un hombre deshonesto con un bigote grande, el cual sabía acerca de sus dificultades financieras. Él pensó aprovecharse de la situación. “Yo quiero ayudarte, buen vecino. Yo pagaré tu casa a pesar de que no tengo interés alguno en ella”. El hombre ofreció un precio ínfimo.

Mullah Nasruddin se mostró encantado y sacó un pequeño pedazo de papel del bolsillo. !Que Dios lo bendiga con larga vida y saludable hijos por este generoso gesto! La casa será suya tan pronto como completemos esta pequeña cláusula en el contracto.

- ¿Qué cláusula? – preguntó el vecino, sospechosamente.

- Solo una pequeña cosa. Esta casa fue construida por mi padre. Un gran caballero él fue, siempre pagaba al contado. Y mira aquí en la pared de la sala, hay un clavo saliente. Mi padre nunca tuvo la oportunidad de terminar de martillarlo. El sufrió un ataque al corazón y murió.

- Dios le dé paz a su alma – el vecino lucía muy compungido.

- Por tanto yo requiero mantenerme el dueño de ese clavo, y hace lo que quisiere con él.

El vecino aceptó, pero explicó que el necesitaba consultar con su esposa antes de firmar.

La esposa levantó varias objeciones. “¿Por que él va a quedarse con el clavo? ¿Qué significa esto?”

- El solo quiere que se le deje mantener y adorar su clavo de vez en cuando, eso es todo.

- Él está loco.

- Quizás, pero estamos cogiendo la casa a mitad de precio, de modo que, ¿cuál es el problema si él mantiene el pequeño clavo?

La esposa finalmente aceptó, el contrato fue firmado, y Mullah Nasruddin se mudó de la casa.

Pasó un mes. Una noche ellos oyeron un toque en la puerta. Era Nasruddin, con su cabeza baja.

- ¡Oh Mullah, ¿dónde ha usted estado? Nos preguntábamos acerca de usted. – mintió el hombre deshonesto.
Nasruddin explicó que él venía a adorar su clavo y el otro hombre lo dejó entrar en la casa.

El Mullah caminó humildemente detrás del hombre, hizo una reverencia enfrente del clavo, y puso su sombrero sobre el clavo. Asi se iba, el hombre le preguntó “Hey, hey, ¿qué esta haciendo eso ahí?”

- Ese es mi sombrero.- Si, pero no lo puedes dejar en mi casa.

- Desde luego que puedo, está en mi clavo.

Dos semanas pasaron antes que el Mullah Nasruddin regresara en una nueva visita.

- Ah, buenos días Mullah. Usted ha venido a recoger su sombrero, supongo.

- No, gracias, querido amigo. He venido a adorar mi clavo – Una vez más él Mullah hizo una reverencia enfrente del clavo y, su adoración finalizada, colgó su bufanda junto a su sombrero y se tornó para irse.

La esposa quedó furiosa y criticó a su esposo. “Mira ahora lo que ha hecho. Él está tomando ventaja de nuestra bondad. No, ventaja de nuestra flaqueza.

- ¿Pero que podemos hacer? – el infeliz marido mordió la punta de su bigote – Nosotros aceptamos que él hiciera lo que quisiera con su clavo. Pero no tengas miedo, querida, el clavo está ahora lleno.

El próximo día, Mullah Nasruddin regresó otra vez. El hombre trató de cerrar la puerta en su cara cuando vio quien era, pero Nasruddin ya había puesto su pie dentro – nada iba a impedir que él adorara su clavo.

- Oh, Dios. Tu otra vez. Yo espero que esta sea la última vez – halando los pelos de su labio superior.
“Posiblemente”, replicó Nasruddin con una sonrisa benigna. Entró, arrastrando tras de sí el cadáver de una vaca, y mientras procedía a colgarlo en el clavo, la esposa se volvió loca de ira, y le gritó a su marido

- ¡Fuera de mi casa o me voy yo!
El marido protestó vehementemente, “Mullah Nasruddin, esto ha ido demasiado lejos. No podemos tener esto.”

- Pero usted firmó el contrato, querido vecino.

- Bueno, vamos a ver acerca de eso. Pidamos que el consejo de ancianos decida.

Pronto la asamblea de todos los sabios de la villa fue convenida, y el vecino explicó la situación mientras manoseaba los pocos pelos de su anteriormente perfecto bigote a lo largo de su labio superior, como si los pelos lo ofendieran. El Mullah simplemente presentó el contrato, sin decir una palabra en su defensa.

Los sabios lo estudiaron cuidadosamente, y eventualmente pronunciaron que el Mullah estaba perfectamente en su derecho de hacer lo que quisiera con su clavo. No había nada en el contrato que restringiera como el clavo debía adorarse. Él caso fue, por tanto, declinado, y el vecino regresó a la casa deprimido. Después de largos argumentos con su esposa y una noche sin dormir, él le pidió al Mullah que le comprara la casa a un precio muy barato. Nasruddin estuvo de acuerdo y los otras se movieron fuera de la casa tan pronto pudieron. El Mullah fue, una vez mas, capaz de disfrutar su casa y su clavo, después de haber hecho una cierta suma de dinero.

4 .......................................................

Llevaba Nasruddin una carga de sal al mercado. Su asno tuvo que vadear un río y la sal se disolvió. Al alcanzar la otra orilla, el animal se puso a corretear, contentísimo de haber visto aligerada su carga. Pero Nasruddin estaba enfadado. Al día siguiente de mercado, Nasruddin lleno los sacos con abundante algodón. Al cruzar el río, el asno casi se ahoga por culpa del exceso de peso.

- ¿Lo ves? – dice triunfalmente Nasruddin -. ¡Esto te enseñará a pensar que ganas algo cada vez que cruzas un río!.


5 ...................................................

Todo el mundo se asustó al ver al Mullah Nasruddin recorrer apresuradamente las calles de la aldea, montado en su asno.

- ¿Adónde vas, Mullah?, le preguntaban.
- Estoy buscando a mi asno - respondía Nasruddin al pasar.


6 .................................................

En cierta ocasión un pariente visitó a Nasruddin, llevándole como regalo un ganso. El Mulla cocinó el ave y la compartió con su huésped. No tardaron en acudir un huésped tras otro, alegando todos ser amigos de un amigo "del hombre que te ha traído el ganso". Naturalmente; todos ellos esperaban obtener comida y alojamiento a cuenta del famoso ganso.

Finalmente, Nasruddin no pudo aguantar más. Un día llegó un extraño a su casa y dijo: Yo soy un amigo del amigo del pariente tuyo que te regaló un ganso. Y, al igual que los demás, se sentó a la mesa, esperando que le dieran de comer. Nasruddin puso ante él una escudilla llena de agua caliente.

¿Qué es esto?, preguntó el otro. Esto, dijo Nasruddin, es la sopa de la sopa del ganso que me regaló mi amigo.


7 .....................................................

Nasruddin se ganaba la vida vendiendo huevos. Entró una persona en su tienda y le dijo:

- Adivina lo que llevo en la mano.
- Dame una pista, dijo Nasruddin.
- Te daré más de una: Tiene la forma de un huevo y el tamaño de un huevo. Parece un huevo, sabe como un huevo y huele como un huevo. Por dentro es blanco y amarillo. Antes de cocerlo es líquido y, una vez cocido, es espeso. Además, ha sido puesto por una gallina..
- ¡Ya lo tengo!», dijo Nasruddin, es una clase de pastel.


8 .......................................

Eran las nueve de la mañana y Nasruddin seguía completamente dormido. El sol estaba en todo lo alto, los pájaros gorjeaban en las ramas y el desayuno de Nasruddin se estaba enfriando. De manera que su mujer le despertó. Nasruddin se espabiló furiosísimo:

-¿Por qué me despiertas precisamente ahora?, gritó.¿No podías haber aguardado un poco más?.
- El sol está en todo lo alto», replicó su mujer, «los pájaros gorjean en las ramas v tu desayuno se está enfriando.
- ¡Qué mujer más estúpida!», dijo Nasruddin.¡El desayuno es una bagatela, comparado con el contrato por valor de cien mil piezas de oro que estaba a punto de firmar!.

De modo que se dio la vuelta y se arrebujó entre las sábanas durante un largo rato, intentando recobrar el sueño y el contrato que su mujer había hecho añicos. Ahora bien, sucedía que Nasruddin pretendía realizar una estafa en aquel contrato, y la otra parte contratante era un injusto tirano. Si, al recobrar el sueño, Nasruddin renuncia a su estafa, será un santo.

Si se esfuerza denodadamente por liberar a la gente de la opresión del tirano, será un reformador.
Si, en medio de su sueño, de pronto cae en la cuenta de que está soñando, se convertirá en un hombre despierto y en un místico.

- ¿De qué vale ser un santo o un reformador si uno está dormido?


9 ..................................................
Un día Nasruddin dijo algo muy poco gramatical mientras dirigía una balsa a través de un río de aguas turbulentas.

- No has estudiado nunca gramática? – le pregunto el erudito, que lo acompañaba.
- No
- En tal caso, has echado a perder la mitad de tu vida.

Unos minutos después, Nasruddin se volvió hacia el pasajero.

- ¿Has aprendido a nadar?
- No. ¿Por qué?
- En tal caso, has echado a perder toda tu vida: ¡nos estamos hundiendo!


10  ..................................................

Un monje entro a una casa de té declarando:

- Mi maestro me enseño a propagar la palabra de que la humanidad nunca será feliz hasta que el hombre que no ha sido ofendido se indigne ante una ofensa de igual modo que el hombre a quien sí se ha ofendido.

La gente de la casa de té, se impresiono momentáneamente. Entonces hablo Nasruddin:

- Mi maestro me enseño que nadie debe indignarse por nada hasta estar seguro de que aquello que le parece una ofensa es realmente una ofensa, ¡y no una bendición disfrazada!


11 ...........................................................

Un día, Mulla Nasruddin paseaba por un callejón cuando un hombre resbaló de un tejado y cayó encima de él. El hombre salió indemne, pero el Mulla fue llevado al hospital.

- Qué enseñanza te sugiere este suceso, maestro? – le pregunto uno de sus discípulos.
- No creas en la inevitabilidad, incluso aunque causa y efecto parezcan inevitables! Elude las preguntas teóricas como “si un hombre cae desde un tejado, ¿se desnucará?” ¡El cayó, pero fui yo quien se desnucó!


12 ..................................................

Nasruddin solía cruzar la frontera todos los días, con las cestas de su asno cargadas de paja. Como admitía ser un contrabandista cuando volvía a casa por las noches, los guardias de la frontera le registraban una y otra vez. Registraban su persona, cernían la paja, la sumergían en agua, e incluso la quemaban de vez en cuando. Mientras tanto, su prosperidad aumentaba visiblemente.

Un día se retiró y fue a vivir a otro país, donde, unos años más tarde, le encontró uno de los aduaneros.

- Ahora me lo puedes decir Nasruddin – le interpelo -. ¿Qué pasabas de contrabando, que nunca pudimos descubrirlo?
- Asnos – contestó Nasruddin.


13  ..........................................

Un día, Nasruddin se hallaba en la Corte. El rey se lamentaba de que sus súbditos eran mentirosos.
- Majestad –le dijo Nasruddin -, hay dos clases de verdad. La gente ha de practicar la verdad real antes de poder usar la verdad relativa. Pero siempre lo hace al revés. El resultado es que se toma libertades con su verdad ficticia, porque sabe instintivamente que es sólo una invención.

El rey creyó que esto era demasiado complicado.

- Una cosa ha de ser verdadera o falsa. Yo obligaré a la gente a decir la verdad, y con esta práctica se acostumbrarán a mentir.

Cuando al día siguiente se abrieron las puertas de la ciudad, una horca había sido erigida frente a ellas, y a su lado se encontraba el capitán de la guardia real. Un heraldo anunció:

- Quienquiera que entre en la ciudad ha de contestar primero la verdad a una pregunta que le formulara el capitán de la guardia.

Nasruddin, que había estado esperando fuera, entró el primero. El capitán habló:

- ¿Adonde vas? Dime la verdad o serás colgado.
- Voy – dijo Nasruddin – a morir colgado en esa horca.
- ¡No te creo!
- Muy bien. Si he dicho una mentira, ¡cuélgame!
- ¡Pero esto lo convertiría en verdad!
- Exactamente – dijo Nasruddin -, en tu verdad.


14 .....................................................

Un rey que gustaba de la compañía de Nasruddin, y también de la caza, le ordenó que le acompañase en la caza del oso. Nasruddin estaba aterrado. Cuando Nasruddin volvió a su aldea, alguien le preguntó:

- ¿Cómo fue la caza?
- Maravillosamente.
- ¿Cuántos osos viste?
- Ninguno.
- Entonces, ¿por qué dices que fue maravillosamente?
- Cuando estás cazando osos, y tú eres yo, no ver ningún oso es una experiencia maravillosa.

15 ......................................................

Nasruddin llamó a la puerta de una casa grande para pedir dinero con fines benéficos. El criado dijo:

- Mi amo ha salido.
- Muy bien – replicó el Mulla -, aunque no haya podido contribuir, te ruego que des a tu amo un consejo mío. Dile: “La próxima vez que salgas, no dejes tu cara en la ventana. Alguien podría robarla”.


16 ..............................................................

Un vecino fue a pedir prestada a Nasruddin la cuerda de tender ropa, mientras el Mulla se preparaba a secar harina.

- Pero, ¿cómo puedes secar harina en una cuerda?
- Es menos difícil de lo que crees, cuando no quieres prestarla.


17 ...................................................

Un día Nasruddin estuvo a punto de caer en un estanque. Un transeúnte le salvó en el último momento. En lo sucesivo, cada vez que se encontraban, el hombre recordaba a Nasruddin que le había salvado de mojarse.
Por fin, incapaz de aguantarlo por más tiempo, el Mulla llevó a su amigo al estanque, se sumergió en él hasta el cuello y gritó:

- ¡ Ahora estoy tan mojado como lo hubiera estado de no haberte visto nunca! ¿Me dejarás en paz?


18 ...........................................................

- Te haré ahorcar –dijo a Nasruddin un rey cruel e ignorante –si no pruebas que tienes las profundas percepciones que se te atribuyen.

Nasruddin replicó en seguida que podía ver un pájaro de oro en el cielo y demonios en el interior de la tierra.

- Pero, ¿cómo puedes verlo? – replicó el rey.
- Miedo – dijo el Mulla – es cuanto necesito.


19 ............................................................
Dos hombres se presentaron ante Nasruddin cuando éste actuaba como magistrado. Uno de ellos dijo:

- Este hombre me ha mordido una oreja. Exijo compensación.
- Se ha mordido él mismo – adujo el otro.

Nasruddin aplazó el caso y se retiró a sus aposentos. Allí pasó media hora tratando de morderse la oreja. Todo lo que consiguió fue perder el equilibrio y magullarse la frente. Entonces volvió a la sala del tribunal.

- Examinad al hombre cuya oreja ha sido mordida – ordenó - . Si tiene la frente magullada, es que se la mordió el mismo, y el caso está solucionado. De lo contrario, se la mordió el otro, y el hombre atacado será compensado con tres monedas de plata.


20 ............................................................

Un día, el Mulla estaba pensado en voz alta.

- ¿Cómo sé si estoy muerto o vivo?
- No seas necio – dijo su esposa -; si estuvieras muerto, tus miembros estarían fríos.

Poco tiempo después, Nasruddin se encontraba en el bosque cortando leña. Era pleno verano. De repente se dio cuenta de que tenía fríos las manos y los pies.

- “Indudablemente estoy muerto”. Pensó “ de modo que debo interrumpir mi trabajo. Los cadáveres no trabajan”.

Y, como los cadáveres no caminan, se tendió sobre la hierba. Pronto llegó una manada de lobos y empezó a atacar al asno de Nasruddin, que estaba atado a un árbol.

- Vamos, continuad, aprovechaos de un hombre muerto –dijo Nasruddin, sin moverse -; pero si estuviera vivo, no os permitiría estas libertades con mi asno.


21 ...................................................

Un día Nasruddin entró en la tienda de un hombre que vendía toda clase de objetos.

- ¿Tienes cuero?
- Sí.
- ¿Y calvos?
- Sí.
- ¿Y tintura?
- Sí.
- Entonces, ¿por qué no te haces un par de botas?


22 ...........................................................

Era ya tarde, y el Mulla había estado hablando con sus amigos en una casa de té. Cuando salieron, se dieron cuenta de que estaban hambrientos. - Venid todos a comer a mi casa – dijo Nasruddin sin pensar en las consecuencias. Cuando el grupo se hallaba cerca de su casa, se le ocurrió que sería mejor adelantarse y advertir a su mujer.

- Esperad aquí mientras aviso –les dijo.

Al oírlo, ella exclamó:

- ¡No tenemos nada! ¿Cómo te has atrevido a invitar a toda esa gente?

Nasruddin subió al piso superior y se oculto.
Al poco rato, el hambre impulsó a sus invitados a acercarse a la casa y llamar a la puerta.

- ¡El Mulla no está en casa!
- ¡Pero si le hemos visto entrar por esta puerta! – gritaron.

De momento, ella ni supo que decir.

Vencido por la ansiedad, Nasruddin, que había contemplado la escena desde una ventana, se asomó y dijo:
- Podría haber salido de nuevo por la puerta trasera, ¿no?


23 .........................................................

Un día el Mulla entró a una tienda.

- El propietario se acercó a él para atenderle.
- Lo primero es lo primero –dijo Nasruddin-, ¿Me has visto entrar en tu tienda?
- Naturalmente.
- ¿Me habías visto alguna otra vez?
- Ni una sola en toda mi vida.
- Entonces, ¿cómo sabes que soy yo?


24 .......................................................

- ¿Qué hacen con la luna cuando es vieja? – preguntó al Mulla un hombre necio. La respuesta fue digna de la pregunta:
- Dividen a todas las lunas viejas en cuatro estrellas.

25 ..........................................................

Cuando Nasruddin era magistrado, se presentó a él una mujer con su hijo.

- Este muchacho – le dijo – come demasiado azúcar. No me puedo permitir el lujo de darle el que quiera. Por ello te pido formalmente que le prohíbas comerlo, ya que a mí no me obedece. Nasruddin le pidió que volviera al cabo de siete días.

- Cuando ella volvió, aplazó de nuevo su decisión hasta la semana siguiente.

Muy bien - dijo al muchacho - . Te prohíbo tomar más de tal y tal cantidad de azúcar al día.

La mujer le pregunto entonces por qué había necesitado tanto tiempo para dar una respuesta tan sencilla.

- Porque, señora, he tenido que comprobar si yo mismo podía reducir mi ración de azúcar antes de ordenar a otra persona que lo haga.


26 ...........................................................

Un día Nasruddin caminaba por una carretera solitaria. Caía la noche cuando vio un grupo de jinetes avanzando hacia él. Su imaginación empezó a trabajar, y temió que pudieran robarle u obligarle a alistarse en el ejército. Este miedo adquirió tales proporciones, que saltó un muro y se encontró en un cementerio. Los otros viajeros, ignorantes de los motivos imaginados por Nasruddin, se sintieron picados por la curiosidad y le persiguieron.

Cuando dieron con él, tendido e inmóvil en el suelo, uno de ellos preguntó:

- ¿Podemos ayudarte? ¿Por qué estás en esta posición?

Nasruddin, comprendiendo su error, contestó:

- Es más complicado de lo que suponéis. Verás, yo estoy aquí a causa de vosotros; y vosotros estáis aquí por causa mía.


27 ................................................................

- Yo puedo ver en la oscuridad.
- Es posible, Mulla. Pero, si es cierto, ¿por qué llevas una vela algunas noches?
- Para evitar que los demás tropiecen conmigo.


28 ....................................................................

Alguien le pregunto a Nasruddin que era el destino.

- Lo que llamas “destino” es una suposición. Supones que va a ocurrir algo bueno o algo malo, y das al resultado el nombre de “destino”.


29 ................................................................

- “Nadie puede montar ese caballo”, me dijo el rey – refiere el Mulla -, pero yo salté a la silla.
- ¿Qué ocurrió?
- Yo tampoco logré que se moviera.


30 .......................................................

Un día Nasruddin vio un edificio de extraño aspecto ante cuya puerta se hallaba sentado un yogui contemplativo. El Mulla decidió que aprendería algo de aquel impresionante personaje, y entabló conversación con él preguntándole quién era.

- Soy un yogui – dijo el otro – y paso mi tiempo intentando alcanzar la armonía con todos los seres vivos.
- Esto es interesante –comentó Nasruddin -, porque en una ocasión un pez me salvó la vida.

El yogui le rogó que se quedase con él, diciendo que durante toda una vida dedicada a armonizarse con la creación animal, nunca había estado tan cerca de dicha comunión como el Mulla.

Después de varios días de contemplación el yogui pidió al Mulla que le hablase más de su maravillosa experiencia con el pez, “ahora que ya se conocían mejor”.

- Ahora que te conozco mejor - dijo Nasruddin - , dudo de que te aproveche lo que tengo que decir.

Pero el yogui insistió.

Muy bien – accedió Nasruddin - . El pez me salvó realmente la vida. En aquellos momentos me estaba muriendo de hambre, y él me alimentó durante tres días.


31 ..............................................................

Nasruddin diseminaba trozos de pan alrededor de su casa.

- ¿Qué haces? – le preguntó alguien.
- Mantengo alejados a los tigres.
- ¡Pero si aquí no hay tigres!
- Exactamente. Es efectivo, ¿verdad?


32 ....................................................................

No hay nada que no pueda ser contestado por medio de mi doctrina – declaró un monje que acaba de entrar en la casa de té donde Nasruddin se hallaba con sus amigos.

- Pues, hace poco rato – replicó el Mulla – un erudito me desafió con una pregunta imposible de contestar.
- ¡Lástima que yo no estuviera aquí! Dime cuál es y la contestaré.
- Muy bien. Me preguntó: “¿Por qué intentas entrar en mi casa por la noche?”


33 ...................................................................

Un día un discípulo llevó a Nasruddin a contemplar, por primera vez, un hermoso paisaje de lagos.

- ¡Qué delicia! – exclamó -. Sólo que, sólo que …
- ¿Sólo qué, Mulla?
- ¡Sería más hermoso si no los hubieran llenado de agua!


34 ......................................................................

Un día el Mulla pidió a su esposa que hiciese una gran cantidad de hawla, una confitura muy espesa, y le dio todos los ingresdientes. Después, se la comió casi toda. En plena noche, Nasruddin la despertó.

- Acabo de tener una idea importante.
- Dímela.
- Tráeme el resto de la halwa y te la diré.

Cuando se la hubo traído, ella repitió su ruego. Primero el Mulla terminó de comer el halwa.

- La idea – dijo Nasruddin – era ésta: “No te acuestes nunca sin terminar toda la halwa que se ha hecho durante el día”.


35 ...................................................................

Nasruddin visito un baño turco. Como iba vestido con harapos, fue tratado con desdén por los empleados, que le dieron una toalla vieja y un pequeño trozo de jabón. Cuando se iba, alargó a los asombrados servidores una moneda de oro. Al día siguiente apareció de nuevo, lujosamente vestido, y, como era de esperar, recibió la mayor atención y deferencia.

Cuando se hubo bañado, dio a los servidores la más pequeña moneda de cobre.

- Esta – dijo – es por vuestro trato de la vez anterior. La moneda de oro fue por vuestro trato de esta vez.


36 ...................................................................

Una mujer llevó a su pequeño hijo a la escuela del Mulla.

- Te ruego que le asustes un poco – dijo -, porque ha escapado a mi control.

Nasruddin puso los ojos en blanco, empezó a resoplar y jadear, dio algunos saltos y golpeó la mesa con los puños hasta que la aterrada mujer se desmayó. Entonces el Mulla salió corriendo de la habitación.

Cuando volvió, después de que la mujer volviera en sí, ésta le dijo:

- ¡Te pedí que asustaras al muchacho, no a mí!
- Señora – replicó el Mulla - , el peligro no tiene favoritos. Me asusté incluso a mí mismo, como viste. Cuando amenaza el peligro, amenaza a todos por igual.


37 ...............................................................

Un barco parecía estar a punto de zozobrar, y los pasajeros se postraron de hinojos, rezando y arrepintiéndose de sus culpas, prometieron toda clase de expiaciones si se salvaban. Sólo Nasruddin permaneció impasible. De improviso, dio un salto y gritó en medio del pánico general:

¡Tranquilos, amigos! No cambiéis vuestras costumbres, no seáis demasiado pródigos. Creo que diviso la tierra.


38 .................................................................

Un día el Mulla entró en una casa de té y declaró - La luna es más útil que el sol.

Alguien le pregunto por qué.

- Porque de noche nos hace falta la luz.


39 ....................................................................

Nasruddin se dirige a su casa con un pedazo de hígado y la receta para hacer pastel de hígado. De pronto, una ave de presa se lanza sobre él y le arrebata de la mano un trozo de carne. Mientras se aleja en el cielo, Nasruddin le increpa:

- ¡Pájaro estúpido! Ya tienes el hígado, pero, ¿Qué harás sin la receta?


40 ....................................................................

Un día Nasruddin encuentra a un halcón del rey posado en e alféizar de su ventana. No ha visto nunca una “paloma” tan extraña. Después de dar una forma recta a su aristocrático pico y de cortar sus garras, le puso en libertad diciendo:

- Ahora tienes más aspecto de pájaro. Alguien te había descuidado.


41 ......................................................................

Nasruddin caminaba con un amigo por una polvorienta carretera, cuando ambos se dieron cuenta de que estaban muy sedientos. Se detuvieron se una casa de té y descubrieron que entre los dos sólo tenían dinero para comprar un vaso de leche. El amigo dijo:

- Bebe tu primero; yo tengo aquí un poco de azúcar que añadiré a mi parte.
- Añadelo ahora, hermano, y ambos lo compartiremos – dijo el Mulla.
- No, no hay suficiente para endulzar todo el vaso.

Nasruddin fue a la cocina y volvió con un salero.

Buenas noticias, amigo. Yo beberé mi mitad con sal, y hay suficiente para todo el vaso.


42 .........................................................................

Nasruddin y su mujer se despertaron una noche al oír dos hombres peleándose bajo su ventana. La mujer envió al Mulla a enterarse de lo que ocurría. Él se echó la manta sobre los hombros y bajó las escaleras. En cuanto se acercó a los hombres, uno de ellos le arrebató su única manta. Entonces, ambos huyeron corriendo.

- ¿Por qué se peleaban, querido? – inquirió la esposa cuando él entró en e dormitorio.
- Por mi manta, según parece. En cuanto me la quitaron, se fueron los dos.


43 ...................................................................

Un vecino fue a ver a Nasruddin para pedirle prestado su asno.

- Ya lo he prestado a otro – dijo el Mulla.

En aquel momento oyeron rebuznar al asno desde el establo.

- ¡Pero si lo he oído rebuznar!
- ¿A quién vas a creer? – replicó Nasruddin - , a mí o a un asno?


44 ...............................................................

Un discípulo le pregunta a Nasruddin; el por qué este está soplando sus manos.

- Para guardarlas del frío, naturalmente.

Poco después, Nasruddin lleno dos cazos de sopa y sopla sobre el suyo.

- ¿Por qué hace esto, maestro? – pregunto el discípulo.
- Para enfriar la sopa, naturalmente.


45 ......................................................................

Todos los días – dice Nasruddin a su mujer – me asombra más la eficiencia con que el mundo está organizado, generalmente para el bien de la humanidad.

- ¿A qué te refieres, exactamente?
- Pues, fíjate en el camello, por ejemplo. ¿Por qué supones que carece de alas?
- No tengo idea.
- Bien; date cuenta de que si los camellos tuvieran alas, podrían anidar en los tejados de las casas y destruir nuestra paz corriendo por ellos y rumiando sobre nuestras cabezas.


46 .....................................................................

Nasruddin fue invitado a pronunciar una plática ante los habitantes de un pueblo cercano; subió al podio y empezó:

- ¡Oh, pueblo! ¿Sabéis lo que voy a decir?

Algunos alborotadores, con ánimo de divertirse, gritaron: “¡No!”.

- En este caso – dijo el Mulla con dignidad - , me abstendré de esforzarme por instruir a una comunidad tan ignorante.

A la semana siguiente, habiendo obtenido de los rufianes la promesa de que no repetirían sus gritos, los ancianos del pueblo convencieron a Nasruddin para que lo intentase de nuevo.

- ¡Oh, pueblo! – empezó otra vez -. ¿Sabéis lo que voy a decir?

Algunas personas no sabiendo como reaccionar, porque las miraba con mucha firmeza, murmuraron: “Sí”.

- En este caso – replico Nasruddin - , no hace necesidad de que hable. Y abandonó la sala.

En la tercera ocasión, después de que una delegación fuera a visitarle para rogarle que hiciera otro esfuerzo, se presentó ante asamblea.

- ¡Oh, pueblo! – empezó otra vez -. ¿Sabéis lo que voy a decir?

Como parecía exigir una respuesta, los habitantes del pueblo gritaron:

- Algunos de nosotros, sí, y otros, no.
- En este caso – dijo Nasruddin mientras se retiraba - , que aquellos que lo saben se lo digan a los otros.


47 .........................................................................

Un día Nasruddin se dirigió al pueblo a ver a un maestro de música con la intención de aprender a tocar el laúd. Ya en casa del músico, Nasruddin le preguntó cuáles eran sus honorarios.

- Tres monedas de plata por el primer mes. Después, una moneda de plata todos los meses.
- ¡Magnifico! – exclamó el Mulla -. ¡Volveré dentro de un mes!


48 .....................................................................

Algunos muchachos querían escapar con las sandalias de Nasruddin. Cuando le vieron venir por el camino, le rodearon diciendo:

-. Mulla, ¡nadie puede trepar por este árbol!
- Claro que sí – repuso Nasruddin -. Os enseñaré cómo se hace, y entonces podréis hacerlo también vosotros.

Ya iba a dejar sus sandalias en el suelo, cuando algo le detuvo, y las guardó debajo de su cinturón antes de empezar el ascenso. Los muchachos sufrieron un desengaño.

- ¿Para que te llevas las sandalias? – le grito uno de ellos.
- Como nadie ha trepado a este árbol, no puedo saber si encontraré un camino allí arriba – contestó el Mulla.


49 ..................................................................................

- Allah te dará una recompensa – dijo Nasruddin a un hombre que había sido robado.
- No veo como lo hará – repuso el hombre.

Nasruddin le llevó a una mezquita cercana y le dijo que se quedará en un rincón. Entonces el Mulla empezó a llorar y a gemir, implorando a Allah que devolviese al hombre sus veinte monedas de plata. Hizo tanto ruido, que la congregación organizó una colecta y entregó la suma al hombre.

- Puede que no comprendas los medios que funcionan en este mundo - dijo Nasruddin - , pero tal vez comprendas lo que ha ocurrido en la casa de Allah.


50 .......................................................................

Nasruddin llevó una vez al más lento de los bueyes a una carrera de caballos que aceptaba toda clase de competidores. Todo el mundo se rió, porque es bien sabido que un buey no puede correr a mucha velocidad.

- Tonterías – dijo el Mulla -: estoy seguro de que correrá velozmente si le dan la oportunidad. Tendríais que haberle visto correr cuando era un ternero. Ahora, aunque no ha tenido ocasión de correr, y no ha hecho práctica, ha alcanzado su máximo desarrollo. ¿Por qué no ha de correr aún más de prisa?


51 ........................................................................

Nasruddin pasaba un tiempo en un monasterio. Un día discutió con el prior del monasterio y al cabo de unos días de este hecho, se descubrió que faltaba un saco de arroz. El prior ordenó que todos se pusieran en fila en el patio. Entonces les dijo que el ladrón del arroz tenía algunos granos en su barba.

- Este es un viejo truco para que el culpable se toque la barba involuntariamente – pensó el verdadero ladrón, y se mantuvo inmóvil.

Nasruddin, por su parte, pensó – El prior se ha propuesto vengarse de mí. ¡Debe haber metido granos de arroz en mi barba!, por lo cual, trató de limpiársela con el mayor disimulo.

Mientras se peinaba la barba con los dedos, se dio cuenta de que todo el mundo lo miraba.

- ¡Sabía, no sé como, que me atraparían tarde o temprano! – dijo Nasruddin.


52 ........................................................................

- Oigo un ladrón en el piso de abajo – susurró una noche la mujer del Mulla.
- No oigo nada – contestó Nasruddin - . No tenemos nada que pueda robarnos. Si hay suerte, tal vez nos deje algo.


53 .................................................................

Un día Nasruddin estaba reparando el tejado cuando un hombre le pidió que bajase a la calle. Bajó y preguntó al hombre qué quería.

- Dinero.
- ¿Por qué no me has dicho cuando me has llamado?
- Tenía vergüenza.
- Ven conmigo al tejado.

Cuando llegaron al tejado, Nasruddin reanudó su tarea de colocar tejas. El hombre tosió, y Nasruddin sin mirarle, dijo:

- No tengo dinero para darte.
- ¡Vaya! Podrías haberlo dicho sin hacerme venir hasta aquí.
- ¿Cómo hubieras podido recompensarme, entonces, por hacerme bajar?


54 ......................................................................

- La humanidad esta dormida – dijo Nasruddin al ser acusado un día en la Corte de quedarse dormido -. El sueño del sabio es fértil y la “vigilia” del hombre medio es casi inútil para todo el mundo.

El rey se molestó.

Al día siguiente, Nasruddin se durmió después de una abundante comida, y el rey mandó que le llevaran a un aposento contiguo. Cuando la Corte iba a levantar la sesión, Nasruddin fue acompañado, aún medio dormido, a la sala de audiencias.

- Has vuelto a dormirte – dijo el rey.
- He estado todo lo despierto que hacía falta.
- Muy bien: dime, entonces, qué ha ocurrido mientras te hallabas fuera de esta sala,

Ante el asombro general, el Mulla repitió una larga y complicada historia del rey había recitado.

- ¿Cómo lo has hecho, Nasruddin?
- Muy sencillo – repuso el Mulla - ; comprendí por la expresión del rostro del rey que iba a contar otra vez esta vieja historia. Tal es la razón de que me durmiera mientras la contaba.


55 ............................................................................

Un día la esposa el Mulla estaba enojada con él; por eso le llevó una sopa excesivamente caliente, sin avisarle que se podía quemar. Pero ella también sentía hambre, y en cuanto la sopa estuvo servida, tomó un sorbo. Lágrimas de dolor anegaron sus ojos. Pero aún seguía esperando que el Mulla se quemara.

- Querida, ¿qué te sucede? – preguntó Nasruddin.
- Pensaba en mi pobre y vieja madre. La gustaba esta sopa cuando vivía.

Nasruddin tomó un sorbo de la taza. Las lágrimas corrieron por sus mejillas.

- ¿Estás llorando, Nasruddin?
- Sí, lloro al pensar que tu pobre madre ha muerto dejando a alguien como tú en el reino de los vivos.


56 ............................................................................

El Mulla había vuelto a su aldea desde la capital del imperio, y los aldeanos se reunieron para escuchar la narración de sus aventuras.

- De momento – dijo Nasruddin - , sólo quiero decir que el rey me dirigió la palabra.

Se oyó un murmullo de excitación. ¡El rey había hablado a un habitante de su pueblo!. La noticia fue más que suficiente para los charlatanes, que se dispersaron para divulgarla. Pero los más sencillo permanecieron en su lugar, y preguntaron al Mulla qué había dicho exactamente el rey.

- Me dijo, y con mucha claridad, de modo que todos pudieron oírlo: “¡Apártate de mi vista”


57 ............................................................................

- Nasruddin, dicen que tus chistes están llenos de significados ocultos, ¿Eso es cierto?
- No.
- ¿Por qué no?
- Porque no he dicho la verdad en mi vida, ni siquiera una vez y nunca seré capaz de hacerlo.


58 ...........................................................................

Nasruddin había viajado a China, donde se rodeó de un círculo de discípulos a los que preparaba para el discernimiento. Aquellos que eran iluminados inmediatamente, dejaban de asistir a sus pláticas.

Un grupo de sus discípulos atrasados, deseando una mayor iluminación, viajaron de Persia a China para continuar con él sus estudios. Después de su primera conferencia, les recibió.

- ¿Por qué, Mulla – preguntó uno de ellos - , hablas sobre palabras secretas que nosotros (a diferencia de los chinos) podemos comprender? namidanam (“no sé”) y hichmalumnist (nadie sabe)!
- ¿Qué queréis que haga, entonces? ¿Mentir a ultranza? – preguntó Nasruddin.



59 ........................................................

Era una mañana esplendida y el Mulla iba caminando hacia su casa. ¿Por qué – pensó - no tomo un atajo a través del hermoso bosque que hay junto al polvoriento camino?.

- ¡Es un día único, un día para empresas afortunadas!, exclamó para sí, adentrándose en la espesura.

Casi inmediatamente se encontró en el fondo de un barranco escondido.

- He hecho bien en tomar este atajo – reflexionó mientras yacía en el barranco - , porque si cosas como ésta ocurren en medio de tanta belleza, ¿Qué catástrofe no podría haberme ocurrido en ese monótono camino?.


60 ....................................................

El Mulla un día examinaba un nido vacío:

- ¿Qué haces, Mulla?
- Estoy buscando huevos.
- ¡No hay huevos en un nido del año pasado!
- No estés tan seguro – replicó Nasruddin - ; si fueras un pájaro y quisieras proteger tus huevos, ¿construirías un nido nuevo, a la vista de todo el mundo?


61 .....................................................

Un día algunos amigos vieron a Nasruddin arrodillado junto a una alberca. Estaba añadiendo un poco de yogurt viejo al agua.

- ¿Qué intentas hacer, Nasruddin?
- Intento hacer yogurt.
- ¡Pero no puedes hacerlo de este modo!
- Ya lo sé; pero, ¡supón que se cuaja!


62 ..................................................

Varios presuntos discípulos acudieron un día al Mulla y le pidieron que les diera una conferencia.

- Muy bien - dijo Nasruddin – , seguidme a la sala de conferencias.

Le obedecieron; colocándose en fila detrás de Nasruddin , que monto su asno de espaldas a la cabeza del animal y se puso en marcha. Al principio los muchachos estaban confusos, pero luego recordaron que no debían juzgar ni la menor acción de un maestro. Pero al final ya no podían soportar las burlas de los transeúntes. Advirtiendo su nerviosismo, el Mulla se detuvo y les miro con fijeza. El más atrevido de todos se le acercó.

- Mulla, no comprendemos por qué montas el asno al revés.
- Muy sencillo – repuso el Mulla - . Verás, si vosotros caminarais enfrente de mí, me faltarías el respeto. Por otra parte, si yo os diera la espalda, cometería una falta de respeto contra vosotros. Ésta es la única solución posible.


63 ...............................................

Un día Nasruddin pidió dinero a un hombre rico.

- ¿Para qué lo quieres?
- Para comprar un elefante.
- Si no tienes dinero no podrás mantener a un elefante.
- ¡He pedido dinero, no consejos!


64 .......................................................

Un día la esposa de Nasruddin le reprochó su pobreza.

- Si eres hombre religioso – le dijo - , tendrás que rezar por dinero. Si éste es tu empleo, deben pagarte por él como pagan a los demás.
- Muy bien, lo haré al pie de la letra.

Nasruddin salió al jardín y gritó con toda la fuerza de sus pulmones:

- ¡Oh, Dios mío! Te he servido todos estos años sin provecho financiero. Mi esposa dice ahora que me ha de pagar. ¿Puedo, por tanto, y en seguida, obtener cien monedas e oro de mis salarios atrasados?

Un avaro, que vivía en la casa contigua, estaba en aquel momento contando su dinero en el tejado. Pensando tomar el pelo a Nasruddin, le echó a los pies una bolsa que contenía exactamente cien denarios de oro.

- Gracias – dijo Nasruddin, y entró corriendo a su casa.

Enseñó las monedas a su mujer, que quedó muy impresionada.

- Perdóname – le dijo - . Nunca he creído en serio que fueras un santo, pero ahora veo que lo eres.

Durante los días que siguieron, el vecino vio que entraban en casa de Mulla toda clase de cosas lujosas.

Empezó a inquietarse, y al final se presentó en casa de Nasruddin.

- Sabrás, amigo, que soy santo. ¿Qué quieres? – le saludo el Mulla.
- Quiero mi dinero. Fui yo quién le echó aquella bolsa de monedas de oro, no Dios.
- Tú puedes hablar sido el instrumento, pero el oro no vino como resultado de que yo te lo pidiera a ti.

El avaro estaba fuera de sí.

- Te llevaré inmediatamente al magistrado y se nos hará justicia.

Nasruddin accedió. Cuando salieron a la calle, Nasruddin dijo al avaro:

- Yo voy vestido con harapos, Si aparezco contigo ante el magistrado, la disparidad de nuestro aspecto puede predisponer en tu favor al tribunal.
- Muy bien – rugió el avaro - ; ponte mi túnica y yo vestiré la tuya.

Habían recorrido unos pocos metros cuando Nasruddin dijo:

- Tú vas montado y yo voy a pie. Si aparezco así ante el magistrado, pensará que ha de fallar a favor tuyo.
- ¡Yo sé quien va a ganar este caso, sea cual sea su aspecto!
- Puedes montar mi caballo.

Nasruddin montó el caballo y su vecino le simio a pie. Cuando les toco el turno, el avaro le explicó lo ocurrido al juez.

- ¿Y qué contestas tú a esta acusación? – preguntó el juez al Mulla.
- Señoría, este hombre es un avaro, y además, sufre de alucinaciones. Se imagina que él me dio el dinero. En realidad, vino de una fuente más elevada. Pero este hombre se imaginó que me lo daba él.
- ¿Cómo puedes probarlo?
- No hay nada más sencillo. Sus obsesiones toman la forma de creer que le pertenecen cosas que no son suyas. Pregúntale de quién es esta túnica …

Nasruddin hizo una pausa y señalo la túnica que llevaba puesta.

- ¡Es mía! – gritó el avaro.
- Ahora – continuó Nasruddin - , pregúntale de quién es el caballo que yo montaba al llegar al tribunal …
- ¡Ibas montado en mi caballo! – exclamó el demandante.
- Caso fallado – dijo el juez.


65 .....................................

Un transeúnte vio a Nasruddin tirando dinero a una alberca, y le pregunto por qué lo hacía.

- Yo iba montado en mi asno cuando resbaló y estuvo a punto de perder el equilibrio y caer en este estanque. Ninguno de los dos hubiéramos salido con vida del accidente. De repente, las ranas empezaron a croar. Esto asustó al asno, que dio un salto hacia atrás y así nos salvamos.

- ¿Acaso las ranas no deben ser recompensadas por salvar nuestras vidas?


66 ....................................

Nasruddin dio un cántaro a un muchacho, le dijo que lo llenara del agua de un pozo y le propinó un golpe en la oreja,

- ¡Y procura que no se te caiga al suelo! – gritó.

Un hombre que contemplaba la escena, dijo:

- ¿Cómo puedes pegar a alguien que no ha hecho nada malo?
- Supongo – replicó el Mulla – que preferirías que le pegara después de haber roto el cántaro, cuando tanto el cántaro como el agua se hubieran perdido. De este modo, el muchacho lo recuerda, y así se salva el recipiente y su contenido.


67   .................................................

Un aldeano fue a ver al Mulla y le dijo:

- Tu toro ha corneado a mi vaca. ¿Tengo derecho a una compensación!?
- No – repuso inmediatamente el Mulla - ; el toro no es responsable de sus acciones.
- Lo siento – dijo el astuto aldeano - , te lo he contado al revés. Ha sido tu vaca la que ha corneado a mi toro. Pero la situación es la misma.
- ¡Oh, no! – replicó Nasruddin -. Creo que tendré que consultar mis libros de leyes para ver si existe un precedente de este caso.

68 ................................................................

Un hombre que había estudiado en muchas escuelas de metafísica se presento ante Nasrudin. Describió en detalle en cuales había estado y que había estudiado para demostrar que merecía ser aceptado como discípulo.

"Espero que me acepte o, al menos, que me exponga sus ideas -dijo-, puesto que he empleado tanto tiempo estudiando en esas escuelas." "!Que lástima! -exclamo Nasrudin-, usted ha estudiado a los maestros y sus enseñanzas. Lo que tendría que haber sucedido es que los maestros y las enseñanzas lo estudiaran a usted. Entonces si habríamos tenido algo interesante".



69 .......................................................................

Un loro que tenía un vocabulario increíblemente amplio fue subastado en Estambul en dos mil pesos. Cuando Nasruddin vio esto, quedó totalmente asombrado.

Al día siguiente decidió llevar a su pavo, que era grande y feo, a la plaza del mercado. La mejor oferta que recibió fue de seis pesos, así que Nasruddin animó a la multitud a que subieran más, porque su ave era más grande que el loro que habían vendido por dos mil pesos.

Alguién gritó: "¡Aquél era un hermoso loro, y podía hablar exactamente igual que un hombre!"

Nasruddin replicó: "¡Éste es un hermoso pavo y puede pensar exactamente igual que un hombre!"



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Mulla Nasruddin Mulla Nasruddin Reviewed by Yerko Isasmendi on 7:00:00 Rating: 5

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